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ISABEL SARLI É FUEGO!

Armando Bo, o homem que radiografou a alma camp dos argentinos, dono de uma extensa filmografia, quase toda ela protagonizada pela inacreditável latin-bombshell Isabel ‘coca’ Sarli, miss argentina 1955 e amante do diretor na vida extra-tela, perpetrou este FUEGO (1969), inacreditável saga de uma ninfo patológica nos rincões da Argentina. A personagem de Sarli, Laura, é a personificação da possuída, da ‘embruxada’, eticamente fiel à sua ciranda de perversões com homens feios, sujos e malvados, assumindo a ascensão e queda do mito sexual perdido na tríplice fronteira Argentina-Brasil-Paraguai. Pastiche trash genial, Isabel Sarli é a ‘putita’ de bom coração, expressiva metáfora da bela alma encarnada em um corpo dionisíaco que suporta o aviltamento sexual da carne como ascese da alma fustigada pela provação. Casada com Carlos – Armando Bo, diretor e co-star da película – Sarli/Laura não consegue manter-se fiel ao marido entregando-se à uma miríade de homens (e mulheres) de várias estirpes sem, contudo, obter satisfação. O bom marido que a tudo perdoa, encaminha a esposa para um médico. Após a consulta, o casal vai para Nova York a procura de um tratamento para a ninfomaníaca que, numa barrafunda de culpa e depressão, ganha um final trágico. Armando Bo dirigiu 27 películas com a godess Isabel Sarli, todos kitsch classics com carreiras brevíssimas nas meia-noites da vida. Os filmes da dupla Sarli-Bo é louvado pelos fãs drive-in como John Waters e cultores como Michael Weird, editor da label Something Weird responsável pela distribuição americana de exploitations naïf como Hershew G. Lewis, Russ Meyer e José Mojica Marins. No Brasil, pela proximidade cultural e geográfica com os pampas, a obra de Armando Bo resultou um impacto maior, principalmente nos filmes do diretor Walter Hugo Khouri.

Un alma del paraíso en un cuerpo del infierno
Pero es con una lágrima en el rostro, emocionado, estimado lector o mejor dicho, caníbal lector, que estoy asociando recuerdos inolvidables de aquellos memorables filmes, del nunca bien recordado Armando Bó, con la expresiva actriz picaresca, Isabel (Coca) Sarli. Filmes que agitaron las pasiones más desenfrenadas para aquella hipócrita época del oscuro moralismo reaccionario.

¡Qué peliculones, qué argumentos Robe-Grilletianos, qué escenas llenas de pasión! Fueron el más bello kistch jamás producido. Ni siquiera las películas de Chango producciones llegaron a ese nivel de perfección de lo inefable. Grande Armando y Coca.

Carne, carne, carne, expresiva metáfora de la más desenfrenada lujuria que despierta la inocente y subyugante Coca. La escena culminante, más tocante y toquetona, es cuando la Coca, raptada, plagiada por unos machistas bastardos en el "mionca de la carnaza", como una res, les dice convincentemente: "¡¿Otra vez!? ¡¿Es que Ustedes no tienen madre!?" Qué gestos modula ese rostro escarnecido por la lujuria, en el imposible ocultamiento de su bello y sutil cuerpo que mesmeriza a esos bastardos machistas. Fiebre, trueno, lujuria descocada, quema cabezas, encarando el ojo fisgón y naif de la cámara oculta. El cine naif jamás logrado.
¿Actor's Studio, Grotowski en quechua, Stanislawski...? No. Es la suculenta, rebotona e insuperable Coca Sarli. Es el mensaje más profundo sobre las pasiones que agitan la atribulada alma humana, pastiche genial, en la pureza del alma rodeada por la lujuria. Heroína pura, Coca, un alma bella encarnada en un cuerpazo dionisíaco que soporta el manoseo en reiteración real, pero demostrando en su rostro la bondad que adorna a una buena mujer.
Su alma enfrenta el envilecimiento oscuro, con la radiante simplicidad de su gesto. Es única en su género y permanecerá en toda retrospectiva. Roger Corman y Armando Bó, dos cineastas que trabajaron para el cult. Explicitación del naif, en forma única y profesional, utilizando el sepia, lo cómico en el drama, textos de hondura memorable recuerdan elocuentemente, por su redundancia bien lograda un mensaje tan profundo que no se entiende.
Dígase de una vez: la Coca Sarli merece una arquelogía del saber.

Escrito por Treponem Pal às 02h29 PM
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